A ver, como explicar lo duro que puede llegar a ser esto...
Tras pasarme todo el verano vagueando y quedando con la novia (Albita), el volver a la rutina diaria puede ser mortal.
Es día 18 y tocaría madrugar, no tanto como el resto del año, pero comparado con mis horarios del verano, levantarse a las 9 es algo impensable.
Hoy no es día de clase, pues es tan solo una presentación sobre el curso...
A todo esto... Yo a esas horas estaba desayunando en el hotelito de PortAventura con mi novia, a la espera de pasar un día tan bueno como el anterior.
Acabé reventado, todo el día dando vueltas y subiéndonos en todo.
La vuelta en tren se me hizo eterna, llegue a dormirme en la posición más incomoda que se pueda imaginar. Y llegamos a Barcelona con un con un cansancio terrible.
A mi aun me quedaba un rato de tren, en el cual casi me duermo y me paso de estación, pero pude evitarlo.
Ese día caí rendido en la cama, pensando en lo bien que lo habíamos pasado, a la vez que no podía dejar de recordar, que al día siguiente tenia que madrugar para, esta vez si, empezar el primer día de clase.
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